La trata de personas: la esclavitud del siglo XXI.

Por Gloria Moronta y Alma Toranzo.

Miles de personas son forzadas cada año a trabajar en condiciones de esclavitud. Con el objetivo de sensibilizar a la sociedad sobre la trata de seres humanos con fines de explotación laboral, ayer se presentó la campaña “¡Abre los ojos!”, lanzada por la ONG Accem junto a otras organizaciones europeas de Italia, Bélgica y Rumanía. “La trata laboral es la más abandonada, hay un gran desconocimiento de este tipo de situaciones incluso por los actores que están directamente implicados en el control de la misma”, señalaba Julia Fernández Quintanilla, directora de Accem.

La campaña está enmarcada en el proyecto Mirror, cuyo principal objetivo es la creación de una metodología común de identificación y derivación de víctimas de trata con fines de explotación laboral, para garantizarles protección y asistencia. “La metodología ha sido implementada durante un período piloto en varios países para ver si en la práctica resulta efectivamente aplicable y fructífera”, declaró Teresa de Gasperis, coordinadora del proyecto.

Presentación de la campaña. Foto: Alma Toranzo.

 

Según la Organización Internacional del Trabajo, aproximadamente 2,5 millones de personas al año son víctimas de trata con cualquier fin. La explotación no se refiere sólo a la derivada de la prostitución y otras formas de explotación sexual, sino también a trabajos o servicios forzados, la esclavitud, la servidumbre y la extracción de órganos. Sin embargo, actualmente se dispone de estimaciones y todavía se desconoce el alcance de la trata con fines de explotación laboral. Además, según el Protocolo de Naciones Unidas para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, este delito incluye tanto la captación como el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas a través de cualquier forma de coacción.

                            

Más cerca de lo que crees.

Residencia en el lugar de trabajo, retención de pasaporte, control de movimientos y dinero, contracción de deudas elevadas tras un viaje, incomunicación si no es en la presencia de un tercero y falta de acceso a cuidados básicos. Todos ellos podrían ser indicios de trata que cualquier ciudadano puede observar. Los seis spots que conforman la campaña abordan los ámbitos más comunes donde se da la trata con fines de explotación laboral: los sectores textil, hotelero y de restauración, el servicio doméstico y la construcción. “Esa realidad la tenemos al lado”, sentenciaba la directora de Accem.

En España, las autoridades aprobaron recientemente un Protocolo Marco de Protección a las Víctimas de Trata de Seres Humanos y, según indicó Joaquina Larranz, de la Secretaría General de Inmigración y Emigración, la Ley de Extranjería actual recoge “el reconocimiento a las víctimas”. En la práctica, Teresa de Gasperis reconoció que la coordinación se complica porque “cada país tiene su marco legislativo”, aunque “nos ha permitido poner conjuntamente las buenas prácticas”. Julia Fernández confesó que “no estamos contentos con cómo se encara la protección de las víctimas”. Por eso representantes de asociaciones solicitaron trabajar en la idea de un Plan Integral de Lucha contra la Trata que permitiese actuar en profundidad con víctimas de terceros países, comunitarias y españolas.

                          

Por último, se incidió en el papel de los medios de comunicación a la hora de sensibilizar sobre ciertas lacras “invisibles”. La sociedad “tiene la obligación de exigirnos que salgamos de las redacciones y que demos voz a estas personas”, aseguró Patricia Simón, subdirectora de Periodismo Humano. Además, criticó que “parte de la prensa seria se financia con anuncios de prostitución y no se aseguran de que [las personas que allí aparecen] no sean víctimas de trata”. En el sur de España, por ejemplo, muchas de las esclavas laborales terminan por convertirse en esclavas sexuales de los “trabajadores locales” y de “los hombres esclavos”, aseguró la periodista. “Queremos sacar a la luz la existencia de esta forma de trata para que todo el mundo sepa que existe y no está lejos. Todos tenemos que saber cómo reconocerla y detectarla”, declaró Teresa de Gasperis.


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