‘El año que vivimos peligrosamente’ (Peter Weir, 1982) & ‘Los gritos del silencio’ (Roland Jaffé, 1984)

En la actualidad, la oferta de la cartelera deja mucho que desear con tanto remake, secuela, precuela, adaptaciones de cómics, de series de éxito, etc. En definitiva, la obsesión de los grandes estudios y productoras de crear películas rentables ha generado un panorama desalentador. La falta de buenos proyectos y guiones brillantes, junto con la aparición de títulos que más bien parecen sacados de una cadena de montaje, quitan las ganas de acercarse a una sala de cine…¡Bendito intercambio de archivos en la red!

Hace no tanto que los directores no estaban tan encorsetados por las presiones de transformar un film en un blockbuster hasta reventar las taquillas, sino que podían contar simplemente historias con un transfondo llámese social, histórico o de denuncia. Un buen ejemplo es “El año que vivimos peligrosamente”. Pero, además, no quiero olvidarme de “Los gritos del silencio” (Roland Jaffé, 1984). La razón es que ambas guardan ciertas similitudes, entre ellos, su componente histórico y que su acción se localiza en el sudeste asiático. La cinta del director australiano transcurre durante la revolución comunista contra Sukarno en 1965 (un periodista, Mel Gibson, corresponsal, viaja a Indonesia para cubrir los acontecimientos); mientras que la del autor inglés, está basada en hechos reales del también corresponsal Sidney Schanberg, durante la dictadura comunista de Pol Pot, en la Camboya de mediados de los 70.

Respecto a los directores, Peter Weir (‘Gallípoli’, 1981; ‘Único testigo’, 1985; ‘El show de Truman’, 1998) realiza, a través de un triángulo de personajes (Mel Gibson, Sigourney Weaver y Linda Hunt), un relato pasional y emotivo en un contexto guerracivilista. No obstante, va más allá, tratando los hechos históricos con compromiso, hasta crear un drama con magnetismo.

En cuanto a Roland Joffé, adapta de forma brillante el reportaje “The death and life of Dith Pran” publicado en la revista New York Times por Sydney Schandberg en el que cuenta los avatares vividos por el reportero camboyano y amigo, Dith Pran, cuando fue deportado de la ciudad al campo para realizar, bajo un sistema de esclavitud y tortura, trabajos agrícolas (murieron más de 1,7 millones de personas bajo el régimen de los Jemeres rojos). Destaca la cinta tanto por su relato aséptico del horror –los hechos hablan por sí mismos- como por la descripción de la amistad en un panorama tan dramático.

En cuanto al reparto, si bien ya lo he avanzado con pinceladas, me detendré ahora en él. ‘El año que vivimos peligrosamente’ tiene como figuras de cartel a Mel Gibson, lanzado al estrellato tras protagonizar ‘Mad Max’ (George Miller,1979), y a Sigourney Weaver, convertida en estrella tras ‘Alien’ (Ridley Scott, 1979). No obstante, es Linda Hunt (‘Silverado’, 1985), quien brilla por encima de ambos después interpretar el papel masculino de un fotógrafo. Fue reconocida por su trabajo tras recibir el Oscar al mejor actor de reparto.

En ‘Los gritos del silencio’ encontramos a Sam Waterson (‘En el cielo y la tierra’, 1993) quien hace de Sydney Schanberg; a John Malkovich (‘Las amistades peligrosa’, 1988), como reportero gráfico; y, finalmente, al debutante Haing S. Ngor, que emula a Dith Pran y, a pesar de ser su primer papel (era médico, en realidad), obtuvo un Oscar al mejor actor secundario. Sin duda, vivir en sus propias carnes la tortura de los Jemeres rojos le ayudó a realizar un trabajo brillante.

Finalmente, como toda buena película que se precie, debe estar apoyada en una buena banda sonora para apuntalar la atmósfera buscada. Ambos títulos tienen este componente, y con creces, ya que dos “dioses” de la composición trabajaron en dichos proyectos hasta dotarlos de su particularidad tan, sin embargo, reconocibles. Por un lado, Vangelis ofrece su “L´Enfant”, a Peter Weir; y, por otro, Mike Oldfield crea “Etude” para Roland Joffé. Hay que destacar que esta fue la única incursión del británico como compositor por encargo en el cine.


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Sobre Adrián Rodrigo

Licenciado en Historia y Periodismo. Ha trabajado en el diario La Razón y en el Observatorio de Medios de Mediapro. En la actualidad, trabaja para la empresa de análisis de medios de comunicación y política Alert Media y colabora con la Revista aauc3m. Devorador de letras contemporáneas, fotogramas clásicos y enganchado a Europa del Este. Contacto: adrian.rodrigo@hemisferiozero.com